
La Compañía de Jesús se podría decir que nació en el desierto, como Israel: la convalecencia de Loyola, las tribulaciones de Manresa, el itinerario espiritual del mundo de muchos jesuitas a través de los Ejercicios son experiencias de desierto, porque el desierto es desnudez, despojo, pobreza, confianza en Dios, esperanza y horizontes abiertos, peregrinación y lucha contra el mal y consigo mismo. Allí se dio un encuentro don Dios. Pero la Compañía nació para vivir en la ciudad: <<Os seré propicio en Roma>>, escuchó San Ignacio, camino de Roma precisamente, del mismo Jesucristo. Y todos sabemos que la ciudad es lo contrario del desierto. desde Enoc, la ciudad de Caín, hasta la gran pecadora del Apocalipsis. Es decir, la ciudad es autosuficiencia, soberbia, seguridad, limitación de horizontes, instalación, lucha entre hermanos. San Ignacio entró en la ciudad con sus compañeros y no fue una decisión fácil, ni mucho menos.
Descargar carta completa (PDF)
Diseño y desarrollo por: Agencia Creativa A+B