CentroProdh, la voz de los jesuitas en materia de Derechos Humanos en México: Provincial

28 de octubre 2018

El provincial de los jesuitas en México, Francisco Magaña Aviña, S.J., ofreció unas palabras de agradecimiento durante la celebración de los 30 años del Centro Jesuita de Derechos Humanos, Miguel Agustín Pro Juárez, S.J., (CentroProdh), en presencia de representante de la Sociedad Civil, defensores de los Derechos Humanos y muchos otros invitados especiales.

El padre Magaña habló sobre como el CentroProdh se ha convertido en la voz de la Compañía de Jesús en México, en materia de Derechos Humanos:

“Recuerdo aquella reunión de jesuitas en obras populares que tuvimos en 1988 en la que se fraguó la idea y la decisión de fundar al Centro (Prodh). De varios de nuestros proyectos, y de otros lados de México y AL, nos llegaban los clamores de las víctimas y noticias de los atropellos que sufrían (recuerdo que un compañero decía: andamos recogiendo agravios) y surgió en nosotros el deseo de amar y servir eficazmente en la defensa de los derechos humanos de estas personas. Nos movilizaron las víctimas y la compasión, la misericordia…” 

Para finalizar, el Provincial contó una anécdota ocurrida en una prisión:

“Me tocó celebrar el día de Cristo Rey. En la celebración hice referencia a cómo Jesús, que no se había dejado llamar Mesías ni aclamar Rey, pues los que querían hacerlo lo hacían desde sus concepciones de poder, al final de su vida cuando ya había sido torturado y condenado mediante un juicio amañado  -era Víctima-, cuando parecía “no hombre sino gusano” entonces sí, responde a la pregunta del sumo Sacerdote y de Pilatos y dice sí, soy el Hijo de Dios, sí, soy Rey… afirmando en esa situación infrahumana su dignidad… Aún no terminaba yo de decir esas palabras cuando uno de los internos levanta la mano y emocionado por su identificación con Jesús y por el sentido inalienable de su dignidad, dice: entonces cuando después del amotinamiento nos desnudaron a todos, nos hicieron acostarnos en el piso y nos dejaron en el sol yo también pude decir ¡Soy Hijo de Dios!, ¡Soy Rey!

Me sentí totalmente entendido pero también sentí que me explicaban lo que yo estaba diciendo. La dignidad humana nunca se pierde, nadie nos la quita: la víctima es sujeto.

Este Centro de Derechos Humanos lleva el nombre de Miguel Agustín Pro Juárez un jesuita ajusticiado por sus ideas y mediante un juicio amañando, que murió gritando ¡Viva Cristo Rey!… Estaba gritando la dignidad de toda persona, la que en el Centro Pro defendemos y promovemos”.

A continuación compartimos un fragmento de las palabras del padre Magaña Avitia:

EN LA CELEBRACIÓN DE LOS 30 AÑOS DEL CENTRO PRO.

Ciudad de México, 25 de octubre de 2018.

Los jesuitas estamos muy contentos, agradecidos y también, como no, orgullosos por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro y sus 30 años. El Centro Pro es la voz de la Compañía de Jesús en México en materia de Derechos Humanos.

Con estas palabras quiero agradecer y expresar mi reconocimiento a todas las personas que de diferentes maneras han colaborado y colaboran con el Centro Pro y a todos los amigos y amigas, a ustedes por acompañarnos en estos años.

Recuerdo aquella reunión de jesuitas en obras populares que tuvimos en 1988 en la que se fraguó la idea y la decisión de fundar al Centro. De varios de nuestros proyectos, y de otros lados de México y AL, nos llegaban los clamores de las víctimas y noticias de los atropellos que sufrían (recuerdo que un compañero decía: andamos recogiendo agravios) y surgió en nosotros el deseo de amar y servir eficazmente en la defensa de los derechos humanos de estas personas. Nos movilizaron las víctimas y la compasión, la misericordia…

Sé que estas palabras: víctimas, compasión y misericordia son ambiguas y que terminan sirviendo al statu quo si las vivimos desde la falsa idea de que hay personas con menos dignidad humana. Como el Centro Pro es una obra de la Compañía de Jesús haré referencia a Jesús para ver cómo el Centro ha buscado no caer en esa ambigüedad.

Hoy más que en otros tiempos, en México se habla de las víctimas (las personas desaparecidas, asesinadas, desplazadas, las familias afectadas, etc.). Al mismo tiempo, el mundo actual favorece el victimismo; es decir, no hacernos responsables de nuestros actos y no constituirnos en sujetos que afronten la realidad propia y colectiva (a mí me gusta mucho esta definición de responsabilidad, como contraria al victimismo: ser responsable es tener la capacidad de enfrentar todo lo que sucede con inteligencia, creatividad y amor).

La misericordia es tener corazón ante la miseria del otro -porque yo también tengo miseria y vivo o puedo vivir lo mismo- y su sinónimo, la compasión, es padecer con el otro que también padece. Tampoco es desde arriba, ni pretende ayudar a las personas como objetos de nuestra “caridad” o nuestros planes; reconoce la dignidad de quien tiene necesidad.

El Centro Pro en estos 30 años ha defendido a las víctimas con inteligencia (profesionalismo), creatividad y amor y ha colaborado a que las víctimas no sean revictimizadas ni se victimicen ellas mismas; las reconoce como sujeto y colabora a que respondan también con creatividad, inteligencia y amor.

Las compañeras y compañeros, laicos y jesuitas del Centro, han padecido con las víctimas, se han involucrado con sus historias, sus sufrimientos, sus personas y también han vivido en carne propia la calumnia, la amenaza, el espionaje, el temor, la inseguridad…

Han pasado varios gobiernos federales y de los estados y el Centro Pro se ha mantenido en la defensa y promoción de los derechos humanos, llevando casos paradigmáticos que ayuden a sentar precedentes (últimamente las mujeres de Atenco, Tlatlaya, Ayotzinapa), trabajando en instancias internacionales, promoviendo procesos educativos, buscando la incidencia en política pública, atendiendo también a los derechos económicos, sociales y culturales, etc. Seguiremos en esta dirección.

Para finalizar, el Provincial contó una anécdota ocurrida en una prisión:

Me tocó celebrar el día de Cristo Rey. En la celebración hice referencia a cómo Jesús, que no se había dejado llamar Mesías ni aclamar Rey, pues los que querían hacerlo lo hacían desde sus concepciones de poder, al final de su vida cuando ya había sido torturado y condenado mediante un juicio amañado  -era Víctima-, cuando parecía “no hombre sino gusano” entonces sí, responde a la pregunta del sumo Sacerdote y de Pilatos y dice sí, soy el Hijo de Dios, sí, soy Rey… afirmando en esa situación infrahumana su dignidad… Aún no terminaba yo de decir esas palabras cuando uno de los internos levanta la mano y emocionado por su identificación con Jesús y por el sentido inalienable de su dignidad, dice: entonces cuando después del amotinamiento nos desnudaron a todos, nos hicieron acostarnos en el piso y nos dejaron en el sol yo también pude decir ¡Soy Hijo de Dios!, ¡Soy Rey!

Me sentí totalmente entendido pero también sentí que me explicaban lo que yo estaba diciendo. La dignidad humana nunca se pierde, nadie nos la quita: la víctima es sujeto.

Este Centro de Derechos Humanos lleva el nombre de Miguel Agustín Pro Juárez un jesuita ajusticiado por sus ideas y mediante un juicio amañando, que murió gritando ¡Viva Cristo Rey!… Estaba gritando la dignidad de toda persona, la que en el Centro Pro defendemos y promovemos.

José Francisco Magaña Aviña, S.J.

Provincial

 

 

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