Nuestra Señora de Guadalupe, “en la sangre del pueblo mexicano”

11 de diciembre 2018
Imagen: La Virgen de Guadalupe rodeada de santos de la Compañía de Jesús, del pincel de José Padilla. De manera equidistante, aparecen las efigies de cuatro eminentes jesuitas: Ignacio de Loyola, fundador; san Francisco Javier, uno de los primeros pilares de la orden; san Luis Gonzaga, patrono de la juventud, y san Estanislao de Kostka, patrono de los que cursan el noviciado.
El pueblo de México vive con intensidad una de sus celebraciones religiosas más importantes del año, el día de la Virgen de Guadalupe, tradición por la que millones de mexicanos y personas de todo el mundo muestran su fervor y cariño de diversas maneras, principalmente visitando su santuario en la Basílica de Guadalupe, de la Ciudad de México.
Los jesuitas de México nos encomendamos a la Guadalupana y le pedimos que interceda ante nuestro Padre por el bien de todo el país y de todos los seres humanos en estas épocas tan convulsas y de tanta necesidad de amor, solidaridad y justicia.
Para conmemorar esta importante fecha para los devotos a la Virgen Morena, como también se le conoce cariñosamente, reproducimos la entrevista de Vatican News al jesuita mexicano, Mario López Barrio, teólogo y rector del Colegio Roberto Belarmino de Roma sobre el legado guadalupano para América Latina y el mundo.

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¿Qué significa para el pueblo mexicano la devoción a la virgen de Guadalupe?

Es interesante ver como una fiesta de tipo religioso adquirió desde el principio en la nación mexicana una parte de la identidad… La virgen de Guadalupe es un personaje, una figura histórico-religiosa para el pueblo mexicano, que está presente desde el origen, cuando apenas iba naciendo la Nueva España. Desde el principio es un elemento de identidad nacional. Un elemento de nuestra historia. Es muy difícil para los no creyentes o para los no pertenecientes a la Iglesia mexicana negar esta realidad, porque está por todas partes, está en las venas, en la sangre del pueblo mexicano.

Devoción y presencia más allá de México 

“La devoción se ha extendio más allá de las fronteras nacionales. Primero por la América Latina, luego quizá por la presencia de tantos mexicanos y latinos en el norte de América. Ahora es muy difícil no encontrar esta presencia de la Virgen de Guadalupe. Incluso en la lejana Asia, concretamente en Filipinas, la devoción está presente gracias a los viajes de los colonizadores desde la Nueva España. Ciertamente, es un elemento de identidad nacional que ha sido acogido y se extendió por otros países…” .

¿Cómo esta devoción une el continente americano?

“La devoción a la Virgen de Guadalupe se constituye a lo largo del tiempo como la espiritualidad, la que se traduce en una forma de vida, en una forma de relacionarse con los demás y de entender el mundo….lo mariano y lo guadalupano se expresarían en cierta manera en una sensibilidad hacia lo popular, hacia el pueblo sencillo, hacia una forma de entender la justicia social, como una atención a lo indígena…lo guadalupano es, desde el origen, una atención a este tipo de población pobre, indígena, durante mucho tiempo olvidada o no tenida en cuenta. Los elementos que nos unen en el continente son los que tienen que ver con la atención a lo sencillo de la población, a la pobreza, a la insignificancia social, a la mayoría sin educación…”.

Camino al encuentro de Jesús y del prójimo

“María en el Evangelio significa la preparación del mesías, significa la elección de Dios a una mujer del pueblo sencillo, significa la respuesta de ese pueblo representado en aquella mujer, entonces, es como un puente… La virgen es un puente de la comunicación de Dios hacia su pueblo… Esta comunicación hace posible una cadena de evangelización. Una imagen, de una mujer indígena, que habla con cariño, que se acerca, que pone un santuario, una casa, es decir, Dios está cercano, interesado en esta población”.

María de Guadalupe ilumina la realidad en que vivimos. Por ello, no basta con hacer peregrinaciones. Toda expresión de una fe viva, como toda auténtica evangelización tiene que ser un instrumento que transforme la sociedad a todos los niveles. “El guadalupanismo tiene que ser un camino hacia una sociedad más justa y más auténtica”, concluyó López Barrio.

(Con información de Vatican News)